Entradas

Bailes típicos de Mocronte

Búsqueme, Oh, búsqueme búsqueme un trumo acá en el medio. Que yo seguro tengo busque con argante ahínco. Aunque tenga que fragarme, Yo aguanto Cómo le explico que quiero vogir con usted por horas, hasta corriendo. ¿eh? y las folidantes vincias marcando el compás tic, tuc, porque tac suenan las bulapas.  Y ni yo ni usted somos bulapa. Porque las bulapas se asustan cuando uno las zatonea. Y no convidamos los zatones. zolo zabemos quinar los zantoneadores. Lo que sí sé afiscar son los bailes típicos de Mocronte. OH, MOCRONTE. La de las grandes playas, junto al monte. viejo dicho, aunque námido a raudal. Lo que nadie quiere sumonir -ni resumonir, mucho menos- Es la densa pero convexa íspide de los Cien Ríos. Porque eso es de motoqueros, y de nadie más. Qué sugo la drola. Valga la redundancia. Pero nos tropenga a todos sin ersersión alguna. Nos apunta con el dedo y vos y uno camina y vos no y se queda chito nomás ...

Ki-moushon

Imagen
Le desconecté el cable de la pared. Se quedó con el tubo del teléfono fijo en la mano, en la oscuridad. Era una viuda de sesenta años envuelta en esa tela áspera que le verías a cualquier gitana de peineta, con un olor eterno a cebolla en la sartén. Marcaba con sus deditos regordetes los números, y apretaba el botón de colgar para ver si con el silencio volvía a oír el tono. - Tía, basta.

Pseudo-lobo

       Te está mirando fijo, sonriendo. Hace veinte minutos, reloj, que no te deja cambiar el tema de la conversación. Está inclinada hacia vos. Está arriesgándose a quedar para la mierda por insistente. Con lo caro que sale, en esta sociedad, ser una mina que ruega y ella te lo está haciendo hace mucho y la cosa no parece alargarse mucho más. Parecería que al resto de la galaxia le ENCANTA que le insistan para salir una noche a bailar. Es como el sueño de la prepa de un grupito de acné con patas que circula en tu televisión. El tuyo no. A vos no te gusta. Es incómodo. Pero no que te insista, no que se incline hacia vos. Es porque sabés lo que pasa cuando salís.

Cemento Blanco

Imagen
Entre los polvorientos archivos del edificio, o ciudad, de mi mente, rescaté algo que debería estar ya olvidado.       Fue quizás esa cuestión entre rebelde, morbosa y agnóstica lo que nos unía al visitar el cementerio.       En el centro de una ciudad más bien plana, donde el cielo nos devora, se extiende un muro. Cemento blanco adornado con relieves bruscos.       Pienso en algún Navarros, en algún Cárdenas, peón de campo solitario. Lejos de su ansiada tierra prometida. Plantando estacas en el suelo poco profundo. Paladas de tierra seca como polvo, crujiente. Delineando, hace ya más de 50 años, dónde morirían los cuerpos de almas que no vinieron.

Los Días de Lorenzo - "Manny"

Imagen
      - No entiendo.      Juki me miró perplejo. Soy su padre. Los padres entendemos y sólo entendemos.      - ¿Qué cosa? - dijo el nene. El camión de la basura hacía vibrar la calle y los oídos. Hablábamos a los gritos.      - ¿Qué hacés?      Miró el pozo.      - Un pozo.      - Si, ya sé. No te hagás el vivo. Te pregunto, ¿por qué hacés el pozo?      - Me lo pidió el tío. - La caída de bolsas con botellas de vidrio, inconfundible.      - El tío... ¿mi primo?      - Ajá.      Miré de nuevo. La tierra removida se apilaba desprolija al costado. Era olor a vivero, a la abuela cambiando su ficus de maceta. Juki fue el primero en encontrarle sentido a la pala. Seguía yo sin entender.      - Y pero ¿por qué?      - ¿Qué cosa? - primera se convirtió en segunda, y no se detendría hasta la ...

La Voz de Belén (Parte I)

        Me movía algo así como una soga invisible. Los últimos tres días, algo fuera de mí me impulsó a hacer lo que por años pospuse descaradamente.            Le dije a Tina que necesitaba volver. Su cara no soportaba lo que, en ese instante, empujaba de adentro hacia afuera. Me preguntó que para qué. Que hace treintaylargos años que me fui. Sin preguntas, sin preámbulos, sin extrañares. Que tenía un nuevo hogar y que era un desgraciado. Un hijo de puta malagradecido, que ella creía que ya me había olvidado de todo. Que mis hijas no me importaban, que me estaba cagando en ellas. Que si me iba no me volvería a abrir la puerta y que se cagaba en todos mis muertos.  Tina siempre se pone así cuando pasa algo relacionado con mi vida anterior a Càdiz.

Mucho mucho

        ¿ Pensaste en mi, Hiperman? Yo sí pienso en vos. Mucho mucho. De cuando llegaste a Megacity pienso. Fue hace ya tanto. Tenías una vida de chico normal como la mía. ¿Te acordás? Antes de encontrar esa estrella que cayó en el campo donde estabas, antes de tener poderes, eras un chico que iba a la escuela y que jugaba a la mancha. Yo me acuerdo. Jugaba a la mancha yo también. Ojalá hubiera caído una estrella cerca mío.